7 jun 2009

Lenguajito

Hoy tuve que regresar al "mall" por una factura. Llegué caminando pero para regresar me sentía muy cansada y decidí tomar un taxi. Claro, esa acción es bastante común. ¡¿Quién no toma taxi?! ...y más aún en Trujillo. Sólo que hoy, la conversación con el taxista estuvo más amena.

taxista: Señorita, taxi?
yo: Santa Inés? (así se llama la urbanización donde vivo)
taxista: Tres solcitos
yo: Cuánto? (no había escuchado bien)
taxista: Trescito no má
yo: ya está bien. Vamos.
taxista: Le abro la puertita...
yo: Gracias
...y al llegar a mi destino...
yo: En la esquina no más, gracias
taxista: Aquí? En la esquinita?
yo: Sí, gracias.

Con tantos diminutivos, en realidad me provocó decir "GRACITAS"... pero, claro, no lo hice porque eso podía atentar contra mi propio bienestar emocional...

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