Gracias a su visita Mr. V. he podido darme cuenta que aquello realmente me afectaba. No me había dado cuenta que ese señor y todas sus falsas acusaciones representaban un peso que después de sus palabras se sintió más ligero.
Pero es bueno saber que se tiene aliados, personas en algún grado honestas y dispuestas a conocer la realidad tal como es; sin máscaras. después de varios meses, hoy me he sentido más tranquila.
A pesar de mi actual tranquilidad, no puedo deshacerme del pesimismo renuente que mantiene en mi mente la idea de que los malos se salen con la suya hasta el final. Sólo espero que su maldad no termine perjudicando mi ya mancillada reputación.
Algo que sí ha terminado, y duele un poco el vacío que ha dejado, es la esperanza de encontrar buena voluntad en las personas. Ese espacio está siendo reemplazado muy rapidamente por una suspicacia que para ser honesta, lastima.
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